Edwin y sus pupilos descansaron el lunes. (Eric Risberg/AP)

SAN FRANCISCO -- Con la euforia prendida al máximo tras clasificarse a su primera final del Clásico Mundial de Béisbol, a Puerto Rico le vino perfecto tomarse un día libre el lunes después de disputar cinco partidos en seis días.

Salvo los lanzadores, el equipo de Puerto Rico se quedó a descansar en su hotel, se hicieron planes para una cena en grupo y luego ver por la noche el duelo que República Dominicana le ganó 4-1 a Holanda.

Para el mánager boricua Edwin Rodríguez, tener descanso no representa una ventaja importante para enfrentarse a los dominicanos por el título. Pero el respiro no viene mal.

"Este día libre nos sirve para un descanso más mental que físico", dijo Rodríguez al recitar una secuencia de viajes, diferencias horarias y el hecho que tres de sus últimos cuatro partidos fueron de vida o muerte. "Ha sido una semana intensa, pero no creo que nos dé una ventaja. Ya en este punto del torneo las ventajas y desventajas no son tan marcadas".

Puerto Rico entró a la final por primera vez tras vencer el domingo 3-1 al bicampeón vigente Japón, el tercer rival de linaje que los boricuas despidieron del torneo. Venezuela, en la primera ronda, y Estados Unidos, en la segunda vuelta, fueron las otras víctimas.

"Vamos a mantener la misma filosofía desde el primer día que nos encontramos, todo un día a la vez", añadió. "Anoche celebramos y hoy vamos a ir a cenar juntos y ver el partido, pero de inmediato hablaremos de la estrategia para el juego final. Nuestro trabajo no ha terminado".

Rodríguez mandará al montículo al derecho Giancarlo Alvarado para su tercera apertura en el Clásico. Alvarado tiene efectividad de 2.16 en ocho innings y un tercio en dos salidas frente a España e Italia.

"Sinceramente, he esperado por esta oportunidad toda mi vida", un derecho de 35 años que la pasada temporada lanzó para Yokohama de la Liga Central de Japón. "Tuve la oportunidad de abrir el Clásico y ahora me toca cerrar. Esto es lo más grande que me ha pasado en mi carrera. Voy a dejarlo todo por mi país".

Alvarado está al tanto del entusiasmo que el éxito del equipo ha generado en la isla, tal vez despertando de su letargo al béisbol.

"Esto puede servir para levantar a nuestra liga que ha decaído. La gente está metida viendo estos juegos intensamente, están pendientes y todo el mundo sabe quiénes somos. Sabemos que nuestro país está completamente paralizado cuando el juego comienza. Sentimos que están en las gradas, sentimos que todos esos ángeles están con nosotros. Estamos demasiados tranquilos. Se ve la química de un equipo que pareciera lleva 20 años jugando juntos".